Bolivia, con la misión de diversificar su economía y dar estabilidad a inversiones

El economista Jaime Dunn señaló que la situación del país es incierta por el agotamiento del modelo económico basado en los ingresos de las materias primas y el fortalecimiento de la demanda interna.
Bolivia celebra hoy 194 años de independencia, con el desafío de diversificar su producción y dar estabilidad a las inversiones, según la opinión de expertos.
De acuerdo con el gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, el país celebra un nuevo aniversario con una economía mejor que la de hace 15 años, pero con mucho por mejorar.
“Si bien el ritmo de la expansión de la economía ha disminuido, todavía tenemos buenos pronósticos, esto ha ayudado al sector externo, aunque tenemos cinco años de déficit que debemos revertir para que no se convierta en estructural. A esto ayudará mucho la apertura de nuevos mercados como China, India, Rusia y Vietnam, los cuales nos podrán ayudar a aumentar las exportaciones”, manifestó.
Rodríguez agregó que es necesaria mayor inversión en las actividades económicas no tradicionales, mediante las cuales se podrá producir más para el mercado interno y sustituir importaciones.
Asimismo, el experto apuntó que es necesario trabajar de manera conjunta para promover las exportaciones no tradicionales, además de establecer un marco jurídico claro que garantice la protección de los capitales de inversionistas extranjeros y permita el flujo de divisas al país.
“Son necesarias reglas claras para las inversiones, no hay mejor incentivo que un marco jurídico claro y la protección de sus capitales”, afirmó.
Fin del ciclo
El economista Jaime Dunn opina que Bolivia llega a su 194 aniversario en medio de la incertidumbre generada por el agotamiento de su modelo económico, a raíz de la caída de los precios de las materias primas y la guerra comercial entre Estados Unidos y China.
“Bolivia recibe un nuevo aniversario con mucha incertidumbre, tenemos una situación en la cual el Gobierno ha reemplazado los ingresos que daba la exportación de las materias primas por el flujo proveniente del endeudamiento. Eso nos demuestra que el plan económico es un plan que estaba sujeto a precios internacionales altos y ahora que eso ha acabado implica que el plan económico también se ha acabado y con la guerra comercial que tenemos entre Estados Unidos y China lo que estamos viendo es que la situación económica puede tornarse delicada”.
A esto se suma, según el experto, la incertidumbre que genera el año electoral, con voces que hablan de mantener el tipo de cambio fijo y otras que buscan devaluar la moneda nacional.
Por su parte, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Rolando Kempff, advirtió que la era del gas terminó para Bolivia, tanto por la oferta como por la demanda, y observó que a pesar de que el país recibió más de 35.000 millones de dólares por la venta de hidrocarburos en la década pasada, el Gobierno no pudo cambiar la matriz productiva interna ni sacar la economía del extractivismo.
“Todos estos años el país ha recibido una cifra increíblemente alta; estamos hablando de 35.000 millones de dólares. De haberse manejado de manera adecuada los recursos, ya debimos diversificar la economía para que ya no sea extractiva”, comentó.
Kempff acotó que el país debe dejar de ser una nación extractivista y debe apostar por la “economía naranja”, que implica el talento humano, la incorporación de las nuevas tecnologías, las energías limpias y renovables, así como la industrialización de los recursos naturales.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del IBCE, en los años anteriores, el país experimentó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) superior al 4%, con picos importantes en 2013, cuando el crecimiento del PIB llegó al 6,8%, y en 2014, con un 5,4% (ver infografía).
Esto se ve reflejado en los datos de crecimiento por sectores, en los cuales se puede apreciar que mientras la actividad minera creció 1,8%, muy por debajo de la media en 2018, el sector hidrocarburífero registró cifras negativas de -7,8%, por las que se puede explicar la caída de los ingresos de las regiones, principalmente aquellas que son productoras de los recursos minerales e hidrocarburíferos del país.
07/08/2019

Fuente: PÁGINA SIETE (https://www.paginasiete.bo/)